El Palacio del Cine / The Palace Cinema by Nestor Perlongher

Poem by Nestor Perlongher. English translation by Liz Henry.

EL PALACIO DEL CINE

Hay algo de nupcial en ese olor
o racimo de bolas calcinadas
por una luz que se drapea
entre las dunas de las mejillas
el lechoso cairel de las ojeras
que festonean los volados
rumbo al olor del baño. al paraíso
del olor, que pringa
las pantallas donde las cintas
indiferentes rielan
guerras marinas y nupciales.

Los escozores de la franela
sobre el zapato de pájaro pinto
dan paso al anelar o pegan toques
de luna creciente o de frialdad
en el torcido respaldar
que disimula el brinco
tras un aro de fumo
y baban carreteles de goma
que dejan resbaloso el rayo
del mirador entretenido en otra cosa.

Aleve como la campanilla del lucero
el iluminador los despabila
y reparte polveras de esmirna
en el salitre de las botamangas
y en el rouge de las gasas
que destrenzan las bocas
esparciendo un cloqueo diminuto
de pez espada atrapado en la pecera
o de manatí vuelto sirena
para reconocerlos.

Aleve como la campanilla del lucero
el iluminador los despabila
y reparte polveras de esmirna
en el salitre de las botamangas
y en el rouge de las gasas
que destrenzan las bocas
esparciendo un cloqueo diminuto
de pez espada atrapado en la pecera
o de manatí vuelto sirena
para reconocerlos.

Pero apenas los prende de plata
se aja el rayon y los sonámbulos
encadenan a verjas de fierro
para recuperar la sombra o el remanso
del cuerpo derramado como yedra
las palanganas de esmerilo, el caucho
que flota en la redoma
donde se peinan, tallarinesco o anguiloso, el pubis
con un cedazo de humedad.

Y el sexo de las perras
arroja tarascones lascivos
a las tibias de los que acezan
hurtarse del lamé que lame el brin
de marinero que fumando
ve mirar la pantalla
donde los ojos pasan otra cinta
y entretendido en otro lado
mezcla las patas a la ojera
carnosa, que acurrucada en el follaje
folla o despoja al pájaro de nombres

en una noche americana.

THE PALACE CINEMA

There’s something nuptial in that smell
o raceme of balls calcined
by a light that drapes
down the dunes of the cheeks
milkwet teardrops from bleary eyes
festooning the spaced-out junkies
on the way to the bathroom’s smell, to a paradise
of smell, how it scums up
the screens where the film
indifferent glistens
in marine wars, nuptial.

The foreground of this rubbing
on the lipsticked pansy’s sho\
gives rise to the annula or slaps gentle rays
of the growing moon or from frigidity
in the arched backing
that fakes the leap
through a ring of smoke
and shoots films of slime
that grease slippery the gaze
of the watcher on the lookout for something else.

Treacherous like the bell of light
that the projector shines sharp
and scatters hashish powder
in the dried salt of the bellbottoms
and the rouge of the veils
that unloose the mouths
scattering libertine clickety little kisses
of swordfish trapped in a fishbowl
or a manatee turned siren mermaid
to be seen and known.

But the bare turnon of silver
degrades rayon and sleepwalkers
chain together wrought iron gates
to recover the shadow or shelter
of the body overflowing like ivy
washtub of emery, the rubber
that floats in the toilet
where they comb, seaweed-lush or eel-thin, the pubis
with a sifting of moisture.

And the sex of the bitches
humping grabbing lascivious
at the tibias of everyone that pants
to rob them of the lamé that licks the canvas
of the sailor who smoking
gazes at the screen
where eyes pass over another film
and looking on the other hand
mixing up legs the fleshy
eye, that curls leafy into verbiage,
screws or strips names from the queer

in a day for night, a noche americana.

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